Fitch Ratings afirmó el 16 de octubre la nota 'A-(col)' de Santa Marta, con perspectiva estable, pero dejó los seis factores clave de riesgo en 'Más Débil' y proyectó una deuda neta ajustada de 1,07 billones de pesos en 2030, con la deuda de EDUS, El Curval incluido. Dos días después, la Alcaldía anunció que la obra arranca en los próximos días. La planta es necesaria; lo que el boletín oficial no cuenta es cuánto de ese costo se paga con una caja que Fitch asume en cero para 2025.
Por: José D. Pacheco Martínez
Dos días después de que Fitch Ratings afirmara la nota 'A-(col)' de Santa Marta, la Alcaldía anunció, en su boletín 2089 del 18 de octubre, que la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Curval comenzará a construirse en los próximos días. El comunicado promete 800 litros por segundo, más de 400.000 beneficiarios y recursos "garantizados": 890.000 millones de pesos gestionados ante el Concejo mediante un cupo-crédito. Que la ciudad necesita agua no está en discusión. Lo discutible es lo que el boletín calla y el informe de Fitch, publicado el 16 de octubre, sí consigna.
El boletín no menciona costo financiero, deuda ni calificación. Y un cupo-crédito es una autorización para endeudarse, no un ahorro. Fitch, en cambio, trata a El Curval como parte de la ecuación de riesgo: incorporó a la deuda ajustada del Distrito la de EDUS, porque sus obligaciones se pagan con rentas distritales transferidas a la empresa (sobretasa a la gasolina y contraprestación portuaria). Su escenario supone, además, un aumento gradual de esas obligaciones por el crédito que EDUS contraería para la planta y sus obras complementarias, respaldado con vigencias futuras del Distrito.
Conviene leer la nota completa. Es 'A-(col)', con perspectiva estable, y Fitch estima una razón de repago de 6,1x para 2029-2030, mejor que el 6,9x de la revisión anterior. Pero el detalle es más exigente: los seis factores clave de riesgo quedaron en 'Más Débil'. Solo uno cambió, la sostenibilidad del gasto, que venía de 'Rango Medio', porque la agencia percibe que la ciudad tiene dificultades para fondear sus elevadas necesidades de inversión. Entre 2022 y 2025, de un gasto de capital cercano a 16% del gasto total, alrededor de 48% se financió con ingresos de capital, deuda y superávit de vigencias anteriores. Y más de 70% de los ingresos operativos entre 2021 y 2025 provino de transferencias de la Nación.Lo que frena el perfil financiero es la cobertura del servicio de la deuda: cerca de 1,1x en 2030, en una categoría 'bb', por lo que Fitch lo castiga una categoría frente a lo que sugeriría la razón de repago. La agencia atribuye ese deterioro, frente a la revisión previa, a expectativas de tasas de interés más altas.
El escenario de Fitch asume un incremento bruto de deuda de cerca de 642.000 millones de pesos entre 2025 y 2030, por encima de los 379.200 millones que espera la administración desde 2026, con un costo aparente de 13,6% y un diferencial de 310 puntos básicos para la deuda nueva. Con ello, la deuda neta ajustada pasaría de unos 170.000 millones en 2025 a cerca de 1,07 billones en 2030, más de seis veces. El informe no desglosa ese salto: lo atribuye al plan de deuda, a los estreses de la agencia y a las obligaciones de EDUS. El margen operativo proyectado cae a 7,0%, frente a un promedio histórico de 9,6%.
La liquidez es el otro punto. El CHIP reportó para 2025 un superávit de recursos de libre destinación de cerca de 76.244 millones. Fitch encontró que las reservas presupuestales y las cuentas por pagar reportadas difieren de las que se infieren de las ejecuciones. Al ajustar, y asumiendo que la diferencia corresponde por completo a recursos de libre destinación, el resultado sería un déficit de alrededor de 80.000 millones, similar al de vigencias anteriores. Por posibles inconsistencias en el cierre fiscal del CHIP, la agencia asumió el efectivo no restringido en cero para 2025. No es una auditoría de caja: es un ajuste sobre un reporte que no cuadra, lo cual ya es noticia.
A eso se suma el compromiso futuro. Las vigencias futuras excepcionales del Acuerdo 021 de 2024 exigen giros de ingresos corrientes de libre destinación que escalan de 7.756 millones en 2026 a 65.376 millones en 2028 y a un pico de 172.135 millones en 2035, cuando la carga por vigencias futuras llegaría a 200.127 millones, más del 12% de los ingresos corrientes.
La advertencia de Fitch es condicional, no un pronóstico. Una razón de repago sostenidamente superior a 9x podría llevar a una baja de la nota, algo que, según la agencia, podría resultar de un endeudamiento mayor al proyectado por necesidades de inversión asociadas a la problemática del agua. Es decir, el problema que El Curval busca resolver es el mismo que Fitch identifica como riesgo para la calificación. La distancia entre el 6,1x proyectado y el 9x es el margen que le queda al Distrito, y el escenario ya supone que la deuda se aproxima a los límites legales hacia el final del período.
Que la obra avance es lo que los samarios esperan hace décadas. Pero un anuncio de obra sin su cuenta financiera es media noticia. La otra mitad está en un informe público: seis factores en 'Más Débil', una caja que la agencia no puede dar por buena y una deuda que se multiplica por más de seis. Al Distrito le toca explicar cómo piensa pagarla sin comprometer la nota ni el servicio del agua.
Posdata: Resulta revelador que, a pesar de las explícitas advertencias de iliquidez e insostenibilidad emitidas por Fitch Ratings, los actores e inversionistas vinculados al proyecto de El Curval no muestren intención alguna de objetar ni recular en el perfeccionamiento del contrato suspendido. Esta determinación no es casual: los contratos de financiamiento bancario y las estructuras de crédito contemplan cláusulas con intereses moratorios a la tasa máxima permitida por la ley —que en caso de retraso generan un rendimiento punitivo en favor del acreedor—, garantizando que el costo del incumplimiento sea trasladado de forma inexorable a la golpeada caja del Distrito.


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