viernes, 6 de junio de 2014

Los nuevos barones electorales del Magdalena son del Atlántico


El departamento del Magdalena no fue ajeno a esa dinámica nacional de alianzas y pactos con grupos insurgentes para seguir ostentando una silla en el Congreso. 
Foto tomada de: http://i.ytimg.com/vi/eJhEfuqcxbI/0.jpg



En las elecciones al Senado y Cámara de 1998, Miguel Amín, Arturo Char y Eduardo Pulgar, atlanticenses todos, no obtuvieron votos; en las parlamentarias del pasado 9 de marzo, los tres candidatos lograron 27.227, 19.465 y 18.765 sufragios respectivamente, siendo las votaciones más altas del departamento del Magdalena.

Por: José David Pacheco Martínez

De aquellos debates de control político que hacía el desaparecido José Ignacio Vives en el Congreso y, que pusieron contra las cuerdas muchas veces a altos funcionarios del Estado, como el exministro de Agricultura Enrique Peñalosa y al mismo presidente Carlos Lleras Restrepo, solo queda un recuerdo leve que, fue condenado al olvido con su muerte en 2007.
La representatividad del departamento nunca había sido tan mala ni la honra de los parlamentarios tan cuestionada como  hoy. Y eso se nota en las calles, en las conversaciones, en el ambiente y sobre todo, en las urnas, representada en una abstención constante del 50% y ahora, votando en favor de candidatos de otros departamentos. 
César Serpa, columnista y hombre cercano a los procesos políticos del departamento, es enfático en afirmar que “nuestra situación política actual es fruto del fracaso rotundo de un sistema electoral mediocre y amañado, que ha tocado fondo, lo cual vemos claramente reflejado en la nueva composición del Congreso, el cual ratificó y reafirmó los mismos poderes corruptos, politiqueros y mafiosos tradicionales”
Según datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, en las elecciones parlamentarias de 1998, fueron 281.750 magdalenenses los que cumplieron su cita con la democracia y eligieron a cuatro senadores nacidos y hechos políticamente en la región.  Fueron ellos: Enrique Rafael Caballero Aduén, quien gracias a una coalición obtuvo 54.418 votos,  Luis Eduardo Vives Lacouture (33.512 votos) y Miguel Pinedo Vidal (22.783 votos) quienes fueron avalados por el Partido Liberal y Micael Segundo Cotes Mejía (29.331votos) avalado por el Partido Conservador.
El resto de candidatos que llegaron a pescar sufragios en el Magdalena, sumaron menos de 7 mil votos, como: Gabriel Acosta Bendek, Mario Varón Olarte, Carlos Espinosa Facilolince, Efraín Cepeda, el hoy ministro de Minas y Energía, Amílcar Acosta Medina o, el conocido ‘Hombre Marlboro’, Samuel Santander  Lopesierra, extraditado a Estados Unidos por contrabando y narcotráfico.
El tiempo, alianzas equivocadas y el devenir de la política llevarían a Caballero Aduén, Vives Lacouture y Pinedo Vidal a enfrentar procesos judiciales que los podrían tras las rejas y acabarían con su carrera política. El Magdalena no fue ajeno a esa dinámica nacional, que dejó mal parado al Congreso en pleno y, hasta cierto punto, deslegitimó al cuerpo colegiado.

2002, el principio del fin

Para las elecciones siguientes, que se realizaron el día 16 de noviembre de 2002, la votación pasó de 281.750  a 305.828, lo que representó un aumento de casi 25.000 votos. Así, como cambió la votación y el nombre de los parlamentarios, cambiaron los partidos de los viejos conocidos. En esta oportunidad, se eligieron con esos votos, cinco senadores, de los cuales dos repitieron: Luis  Vives Lacouture, quien fue inscrito por el Movimiento de Integración Popular y obtuvo 47.794 votos, aumentando en casi 15 mil votos en comparación con las legislativas de 1998, y Miguel Pinedo, avalado por el Movimiento de Renovación Acción Laboral quien pasó de 22.783 a 14.723 sufragios, lo que significó una disminución considerable en su caudal electoral.
Las otras tres sillas en el parlamento las obtuvieron Salomón de Jesús Saade Abdala, del Partido Liberal, quien con 49.728 votos, fue el que más avales ciudadanos, Flor Modesta Gnecco Arregoces, se presentó como candidata de una coalición y por quien  votaron 36.246 personas, y finalmente Dieb Nicolás Maloof Cuse, del Partido Liberal  y por quien votaron 40.134 sufragantes.
Junto con ellos, y manteniendo la dinámica de los comicios anteriores, volvieron a figurar personajes como: Acosta Bendek, Varón Olarte y Efraín Cepeda Saravia, quien logró duplicar sus votos en el departamento, pasando de 3.780 a 6.965.  Aparecen controvertidos personajes como Álvaro Araújo Castro, quien negó hasta que la Fiscalía lo venció en juicio sus nexos con Rodrigo Tovar Pupo, conocido en las Autodefensas Unidas de Colombia como ‘Jorge 40’, además de eso, María Consuelo Araújo, hermana del entonces Senador, presionada por la prensa, tuvo que renunciar al cargo de Ministra de Relaciones Exteriores. 
La llegada de  Maloof Cuse, Araújo Castro y Vicente Blel Saad al escenario electoral del departamento, supone, como lo demostró tiempo después la Fiscalía General de la Nación, el ingreso del poder y la influencia paramilitar en toda la región. Y, supone también, la unión entre este grupo ilegal y la clase dirigente magdalenense, para seguir estando en el Congreso.
En ese sentido, Edimer Latorre, sociólogo y doctorando en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas, sostiene que los  grandes barones electorales de aquel entonces “afincaban su fuerza en la zona rural del departamento  y en una política tradicional, cooptada por la corrupción y la alter legalidad”, a renglón seguido explica que “en parte eso se sostiene, pero a menor escala, los políticos le apuntan a la Cámara de Representantes, dados los altos costos de una elección al senado, de ahí que el panorama para la pasada campaña al Senado estuvo prácticamente descongestionado en el departamento del Magdalena”, dándole paso a otras figuras.

2006, la campaña que hundió la política magdalenense

Las elecciones del año 2006 fueron el principio del fin de la representación magdalenense en el Senado. Luis Vives Lacouture, quien fuese días previos a la jornada electoral, expulsado del recién aparecido Partido de la Unidad Nacional, por sospechar de sus nexos con grupos ilegales, terminó en la lista de Convergencia Ciudadana. El caudal de sufragantes de Vives aumentó nuevamente, esta vez llegó al cuerpo colegiado con 58.000 votos.
Luis Eduardo Vives fue condenado a  siete años de prisión y pagar una sanción económica de mil millones de pesos.  La Corte después de una exhaustiva investigación, que incluyó pruebas con polígrafo,  halló méritos suficientes para declararlo culpable por el delito de concierto para promover grupos armados, debido a las reuniones que siendo senador sostuvo con Hernán Giraldo Serna, cabecilla del Frente Resistencia Tayrona que operaba en Santa Marta y las estribaciones de la Sierra Nevada. 
Otro de los que aseguró su permanencia en el Congreso fue Miguel Pinedo Vidal, de los escasos 15 mil votos de la campaña anterior, pasó a 22.188. En esta oportunidad, iba incluido en la lista del partido Cambio Radical. Pinedo fue condenado a 90 meses de prisión por haber recibido ayudas  electorales por parte de Giraldo Serna, lo que a la postre le significó seguir ocupando una curul.
También le alcanzó para repetir a Dieb Maloof, quien a pesar de haber obtenido 35 mil votos menos en el Magdalena con relación al 2002, superó el umbral y fue uno de los dos parlamentarios que lograría Colombia Viva. Los votos que antes eran de Maloof, fueron endosados a Jorge Castro Pacheco, hermano de César Augusto Castro Pacheco, desmovilizad del Bloque Norte de las AUC y, a quien se le atribuye un sin número de delitos relacionados con el despojo de tierras en la zona de influencia del grupo armado ilegal, donde se concentró la votación de su hermano y se firmaron los acuerdos entre políticos e insurgentes. 
“Esta situación se empeora, porque además de la influencia de los chorros de dinero muchas veces proveniente del Estado, se suma el desprestigio de una clase dirigente indolente y conchuda que no ha hecho nada de peso por su región y para colmo se ha aliado con delincuentes y paramilitares de todos los pelambres para poder garantizar su elección” Argumenta Cerpa, y,  así logró demostrarlo en juicio la Fiscalía, al encarcelar a un sinnúmero de ‘servidores públicos’, desde presidentes de juntas de acción comunal hasta senadores, por poner entidades estatales al servicio de una organización al margen de la ley.
También fue este el periodo donde empezaron a emerger nuevas figuras de la política regional, con un alto potencial de votación, entre ellos: Álvaro Ashton, José David Name y Arturo Char, quienes con el tiempo fueron ganando espacio en las preferencias electorales del Magdalena.

2010, una apuesta por la renovación política fallida

El 2010 llegó y en el ambiente había una sensación de libertad para el elector, ya que quienes ejercían presión en épocas electorales, habían en teoría abandonando esas prácticas y además, estaban presos en una cárcel en los Estados Unidos. La libertad también fue para quienes quisieron conquistar votos a falta de candidatos propios, para quienes llegarían a tapar el hueco enorme que dejó la clase dirigente magdalenense en la política nacional.
En esta campaña, dos hombres de la tierra obtuvieron una curul: Manuel Julián Mazenet, expulsado del Partido de la U y, aceptado por el tristemente célebre Partido de Integración Nacional. Por Mazenet votaron 59.048 personas. Poco tiempo después de haberse posesionado, fue inhabilitado por 12 años, porque la Procuraduría lo vinculó a irregularidades que se cometieron en la Gobernación del Magdalena con la compra de unos kits escolares, mientras se desempeñaba como Secretario Departamental de Educación.
Y, el último magdalenense que estuvo en el Senado fue Fuad Rapag, del Partido de la Unidad Nacional y quien obtuvo 39.541 votos. A Rapag lo condenaron a nueve años de prisión por suscribir alianzas con los bloques paramilitares que estaban al mando de ‘Carlos Tijeras’ y ‘Jorge 40’, para dar el gran salto de la Cámara de Representantes al Senado de la República.
Raúl Vives Lacouture, decidió lanzarse al ruedo, para probar la tesis con la que su hermano trató de justificar ante la Fiscalía el incremento progresivo de su caudal electoral, quiso demostrar que los votos que llevaron cuatro veces al congreso a Luis Eduardo Vives, se debían a la trascendencia e historia política de su familia, pero, los 22.327 que obtuvo, 17.875 de ellos en el departamento, no le alcanzaron para llegar, esto, significó la entrada en coma de la política magdalenense, que moriría definitivamente el 9 de marzo de 2014.
Los electores que dejaron libres Pinedo Vidal, Saade Abdala, Gneco Arregoces, Vives Lacouture, Caballero Aduén, entre otros que han salido por la puerta de atrás de la política colombiana, fueron cautivados por dirigentes con un alto grado de credibilidad y probada capacidad de gestión, como: Álvaro Ashton, quien ese año obtuvo 7.127, convirtiéndose en el senador liberal con más votos en el Magdalena en esa oportunidad. Caso similar al de José Name, quien duplicó su votación del 2006, consiguiendo 12.474 sufragios.

2014, la consagración de los nuevos barones electorales

Para las recientes elecciones del 9 de marzo, de todos los magdalenenses que aspiraban a llegar al congreso con la votación del departamento, solo Raúl Vives tenía ‘opción’, basadas en la historia política de su familia, más que en una realidad tangible y que se pudiera traducir en votos, sus números se mantuvieron iguales a los de su primer revés político, obtuvo 18.879. Este resultado, habla claramente de la poca confianza que la clase dirigente local inspira a los electores.
Mientras los políticos departamentales terminaban de deslegitimarse y perder el poquito de caudal electoral que les quedaba, personajes que siempre han estado dentro de opción de voto, lograron consolidarse por fin como lo grandes barones electorales del Magdalena, el senador de la U, Miguel Amín, quien fue el más votado, recibiendo el apoyo de 27.227 personas, en 12 años incrementó en 27 veces su votación, en relación a la primera vez que apareció en las urnas del Magdalena su nombre, sacando 1.604 votos en 2002.
Según el periódico local Opinión Caribe, la enorme votación de Amín, es atribuible a las gestiones que siendo Representante a la Cámara por el Atlántico hizo para el Magdalena, la cifra asciende a los 47 mil millones, dinero repartido en los municipios de El Banco, Nueva Granada, Pivijay, Remolino, Pueblo Viejo, El Retén y Ciénaga.
El segundo más votado fue  Arturo Char, hijo del empresario y político atlanticense Fuad Char, quien se adjudicó para sí 19.465 de los electores que dejaron libres los otrora dueños de la política departamental y, quien heredó los votos de su padre. Además de eso, su familia empieza a incursionar en el sector inmobiliario en la Santa Marta, ciudad donde se concentró su fortín político.
Otros de los que hicieron del departamento uno de sus fortines electorales fueron los también parlamentarios de la Unidad Nacional: Eduardo Pulgar Daza con 18.765  y José David Mane Cardozo con 16.159 sufragios. En el caso de Name Cardozo, figura como gestor de 900 millones de pesos para adecuación de vías en el municipio de El Piñón.
El tiempo transcurrido de 1998, cuando consiguió 3.780 sufragios, hasta 2014 Efraín Cepeda logró aumentar cuatro veces sus electores, recibiendo 12.197 avales ciudadanos.
Mientras unos terminan de quemarse, como en el caso de la familia Vives, o, Pinedo, quienes han intentado de todas formas volver a la arena política y no lo han conseguido, otros entraron en escena y se quedaron con el papel protagónico que antes ostentara la dirigencia departamental, se convirtieron en los nuevos ‘barones’ electorales del Magdalena.
"Existe una nostalgia paramilitar en el departamento del Magdalena y en los políticos tradicionales, que perdieron paulatinamente poder e influencia en los votantes. Lo cierto es que el departamento del magdalena sigue atrapado en ese accionar tradicional del paramilitarismo, que hoy se ha fragmentado en las Bacrim que azotan al departamento, y, que denotan alianzas de negocios ilegales y presencia en municipios donde el estado es débil y existe un contexto que favorece la ilegalidad”, puntualiza Latorre Iglesias.

Este trabajo hace parte del programa Tras la Pista de los Dineros Públicos II del Pnud y Consejo de Redacción.






domingo, 11 de mayo de 2014

Es el momento

Imagen bajada de https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiANCEBFwxnxUdS4rVC7GGcioEfXUVuauKqEcPWL1jNGZX_WaO5_RYMoQaK3MhX8aXL9T6REVIy31p684Qhkm96NnUljeap9LJL0axYXTU675uLeIIX0hWG6qwdBW0Nj1RRBGKts1Q-2f2a/s640/205-optica-democratica-Democracia.jpg 

A escasos 15 días de las elecciones más importantes de los últimos cincuenta años, mucha gente pensando en qué beneficio puede sacar de ello, como se dice en el argot popular: pescando en río revuelto. Quienes cumplimos sagradamente con el derecho y el deber de votar, nos jugamos una carta importante camino a la consecución de la paz, lo que no implica necesariamente reelegir a Juan Manuel Santos ni más faltaba.

Es este un momento clave para darle un nuevo rumbo a la ya bastante estigmatizada y poco creíble  política colombiana, es la hora de dejar atrás los preconceptos, abandonar de una vez por todas ese egoísmo que nos impide ver más allá de nuestro propio beneficio, es en definitiva, el chance de reivindicarnos como sociedad: hacer un esfuerzo colectivo que a la postre pueda traducirse en un beneficio generalizado. Pensarnos como lo que somos, un país.

Todo este tiempo, como sostiene Zygmunt Bauman, hemos estado unidos por lazos líquidos, que van cambiando y deformándose a nuestra conveniencia. Y, la clase política no escapa a esta dinámica, prueba de ello, es la manera como quienes ostentan el poder van dando tumbos de un lado a otro a costa de nosotros, los que votamos.

Vivimos y somos un pueblo olvidadizo y suicida, que se muestra apático a las cosas verdaderamente importantes. Eso en gran medida se debe a los medios, escuelas, colegios y universidades, donde los espacios de debate y confrontación de ideas son cada vez más limitados y parcializados, en últimas, totalmente alejados de la realidad, pensados y creados como forma de adoctrinamiento.

La dificultad principal que se presenta a la hora de romper esos lazos que nos mantienen atados a un sistema de gobierno fallido, radica principalmente, en que nunca nos damos a la tarea de pensar en cómo sería o, más bien, cuál es el Estado ideal, sin que lo ideal suene a utopía o romanticismo.

Independiente de quien gane las elecciones el mundo seguirá girando, de igual forma, seguiremos pensando que la solución es la anarquía y el caos. Que el principal problema de este país es la burocracia, la corrupción, el narcotráfico, la guerrilla, la derecha, la izquierda, el centro, pero, nunca, jamás pasará por nuestra cabeza que el problema somos nosotros mismos. Es hora de tomar ese último punto bien en serio y mirar hacia dentro, hacia nosotros mismos como problema y solución.

Para terminar quiero citar a Juan Carlos Monedero, dejar lo profundo y real de cada palabra  como un ejercicio mental que nos lleve al reconocimiento de muchas cosas que no nos dejan avanzar: “los pueblos que pueden la inercia social para mejorar sus situación tienen la sensación de controlar más la situación que aquellos que están a la defensiva intentando conservar su estatus”.

                                                                                                                        

miércoles, 12 de febrero de 2014

El reclutamiento de menores necesita más que buenos deseos y programas institucionales


13.000 niños se han desempeñado en los últimos años como soldados. Foto tomada de http://www.kienyke.com/


Por: José David Pacheco Martínez

Hace 15 años, el 12 de febrero, fue escogido como el “Día internacional contra el reclutamiento y la utilización de niños, niñas y adolescentes por parte de los grupos armados ilegales”, este, precisamente, ha sido uno de los delitos más cuestionados a los actores armados ilegales que operan en Colombia.

En el país, los menores, gracias a unas leyes en extremo proteccionistas, los eximen de ciertas responsabilidades penales; por esa razón, son utilizados como carne de cañón para la realización de atentados criminales a gran escala, como el que iba dirigido contra el exministro Fernando Londoño Hoyos. Solo por citar un caso famoso.

A pesar de que hay muchos protocolos y leyes, tanto nacionales como internacionales, destinados a garantizar el normal desarrollo de un niño o adolescente; la realidad demuestra, que la aplicación de todas esas políticas,  están lejos de obtener resultados que puedan impactar de manera positiva este flagelo, hablando, específicamente del reclutamiento por parte de un grupo insurgente o al margen de la ley.

Ximena Pachón, profesora asociada al Departamento de Antropología de la Universidad Nacional de Colombia, en su estudio: La infancia perdida en Colombia: los menores en la guerra, sostiene que, en “América Latina los niños soldados han estado presentes en las luchas de Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay y Perú, pero las cifras más alarmantes que se han reportado se encuentran en Colombia, donde no menos de 13.000 niños se han desempeñado en los últimos años como soldados”, lo que a la postre, viene a significar que las estructuras irregulares del país, están en su cuarta parte conformada por menores de edad. Esta cifra convierte a Colombia en el tercer país del mundo con más menores en las filas insurgentes.

Una situación aún más preocupante, la muestra el Informe sobre la situación de niños, niñas y jóvenes vinculados al conflicto armado en Colombia: falencias en el proceso de desvinculación de niños, niñas y jóvenes de los grupos paramilitares, emitido por  la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia, el cual asegura, que “sus edades de vinculación oscilan entre los 7 y los 17 años, con un promedio de edad de ingreso que en sólo cuatro años descendió de los 13,836 a 12,8 años”

La explicación al descenso en la edad de vinculación al grupo ilegal, la tiene la politóloga Susan Brigete Castellanos Santos, según ella, este fenómeno, responde a un interés particular de los grupos armados, los cuales, ven a los niños como reclutas maleables, es decir, se adaptan fácilmente a las condiciones que se viven en las diferentes zonas desde las cuales operan los grupos armados ilegales, los niños están dispuestos a correr riesgos sin medir las consecuencias y aprenden mucho más rápido que cualquier recluta de mayor edad.

Las deprimentes estadísticas, más que comprobar la ineficacia de los programas, dejan ver que hacen falta mucho más que buena intenciones y proyectos bien estructurados para mejorar este punto. Y, todas esas actividades, deben estar encaminadas a ir más allá de la desvinculación del niño o joven del grupo insurgente. En el mejor de los casos, debería el Estado garantizar el normal reintegro de estos ciudadanos a la sociedad, esta última misión, ha sido siempre uno de las principales preocupaciones de las naciones históricamente en guerra interna.

Los daños colaterales de vivir en un ambiente hostil, como los es, sin dudas, el de un guerrillero, condicionará o más bien, dejará graves secuelas en el comportamiento de los excombatientes. En los distintos países de Latinoamérica y África, donde por las buenas se ha logrado acabar el conflicto interno, los niños nunca volvieron a comportarse como niños.

Explica la profesora Pachón, que el resultado de estas experiencias, han de mostrarnos como estos nuevos inquilinos de la sociedad, que no poseen lazos familiares sólidos, quienes aprendieron los valores e ideales de la guerra y que además, fueron entrenados en el manejo de armas y estrategias militares, no logaron construir un nuevo proyecto de vida e insertarse en la vida civil de sus sociedades. Agrega además, que por el contrario, el desespero, la costumbre y las dificultades propias de un mundo en crisis, los llevaron hasta las filas de la delincuencia común, que se vieron robustecidas por una mano de obra joven y experimentada. En síntesis, romper la experiencia de la guerra no resulta fácil.

Las aproximaciones académicas a este tema, han ido más allá en cuanto a las dificultades que pueda o no tener un niño soldado de regreso a la ‘normalidad’, uno de esos investigadores es Sandra Ruiz, en su estudio Impactos psicosociales de la participación de los niños y jóvenes en el conflicto armado, logró comprobar que la construcción social de un niño o joven se hace a través de la relación que tienen con el otro, con su familia, con sus vecinos, con sus pares y con los valores que son socialmente construidos por las costumbres y la cultura, basados obviamente estos en la interacción diaria; todos estos aspectos, y muchos más, son modificados, influidos, trastocados y tergiversados por el conflicto armado.

A renglón seguido aclara, que estás condiciones de vulnerabilidad, son más fuertes cuando hay actores armados en un territorio, esto, cambia todo, las relaciones están permeadas por el miedo y la desconfianza, que se constituyen a su vez en los elementos más importantes en la ruptura de redes sociales.

Siguiendo esa línea que critica las verdaderas condiciones del espacio vital donde se desarrolla hoy día un colombiano, la profesora Ximena Chacón, argumenta que la una porción muy grande de la niñez, se ha venido desarrollando en un contexto extremadamente violento, en crisis moral y económica, lo que ha aumentado la presencia de menores de edad haciendo parte de un conflicto que no alcanzan a entender. 

Este problema que ha venido siendo estudiado por los organismos de control colombianos desde los años 90s, debe empezar a ser mirado desde otras perspectivas tanto metodológicas; a la hora de realizar estudios encaminados a evidenciar posibles causas y soluciones; como también institucional, partiendo de la idea de que se necesita real voluntad estatal para conseguir que las políticas y programas enfocados a este tema, logren cambiar la situación.

Recientemente, Mario Suescún, coordinador del grupo asesor de niños, niñas y adolescentes de la Unidad para las Víctimas, fue enfático en afirmar que, la realidad del país no ha sido ajena a los menores de edad, han ido quedando en un sitial olvidado, para él, “la desprotección a la que ha sido sometida la niñez, la dificultad en el apoyo a la familia y un precario entorno social son las situaciones que facilitan la vinculación de los niños, las niñas y los adolescentes a los grupos armados ilegales”..

Ahora bien, todos los actores inmersos en el contexto de la guerra tienen que empezar a reconocer parte de su responsabilidad en el asunto y tratar de ayudar a buscar soluciones, ha dejado de ser un tema única y exclusivamente del Estado. En el nuevo modelo propuesto por Unicef se “reconoce la responsabilidad del Estado, el gobierno, la comunidad, la sociedad civil y la familia en la generación de acciones concretas para el acceso y restitución de los derechos de la infancia”

Susan Brigete Castellanos, piensa que el Estado colombiano ha atendido con diligencia este flagelo, no obstante, todos esos programas y estudios han tenido muchas limitantes y problemas, tanto a nivel metodológico como práctico, lo que ha impedido la obtención de resultados esperanzadores.

Para la doctora Castellanos, el más grave de todos estos, es la invisibilidad de los menores ante el Estado; es decir, debido a que no se conoce la real magnitud del problema de reclutamiento forzado a menores de edad, no existe un adecuado registro de la información de los menores que se encuentran tanto en situación de riesgo, como de aquellos que ya necesitan ser atendidos por el Estado, debido a su desvinculación de los grupos armados ilegales.

Para hacer frente a esta situación algo confusa, donde los organismos encargados de reintegrar a los desertados, no pueden evitar que muchos de ellos abandonen los programas educativos y regresen a las armas, empieza este joven acosado por la crisis y la necesidad de dinero, a venderse al mejor postor. La última escala de un niño combatiente, termina siendo la delincuencia común o bandas criminales.

Son muchas las opiniones y debates que se dan respecto a esta problemática, los puntos de vista son diferentes, pero, coinciden en que el Estado colombiano no sabe a ciencia cierta, cuántos de estos jóvenes están de nuevo al servicio de una estructura delincuencial.

En este momento histórico del país, donde se está negociando un tratado de paz para acabar la razón de una porción importante de los problemas que impiden la progresión de la sociedad actual. La niñez tiene que empezar a ser concienciada de la importancia de un cambio en las directrices actuales, en aras de evitar se repita una guerra como la que ahora tratan los actores principales del conflicto acabar en Cuba.


Así lo ha entendido Alma Bibiana Pérez, directora del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, quien aseguró, que en el actual contexto, la lucha del Estado por la prevención debe ser constante, del mismo modo, expresó que el verdadero compromiso debe ser “prevenir que esto le ocurra a nuestros niños y a nuestras niñas es garantizando la totalidad de sus derechos; un niño que tenga educación, que tenga un entorno seguro, que tenga un entorno familiar amable, va a pensarlo dos veces antes de caer en las redes de los que quieren utilizarlo o de los que quieren reclutarlo”

martes, 4 de febrero de 2014

Guardería de corales en Santa Marta, un proyecto ambiental ambicioso

Imagen del fondo marino. Fundación Calipso.

Nufar Charuvi monitoreando el desarrollo de las guarderías flotantes. Fundación Calipso.

Pequeños retoños de coral. Fundación Calipso,

Los ecosistemas submarinos han venido sufriendo a lo largo de los últimos años un deterioro progresivo, que merece atención y debe ser motivo de preocupación tanto para los estados, como para la sociedad.

Por: José David Pacheco Martínez 

Los estudios científicos han comprobado que a nivel mundial los principales factores de riesgo para los corales son el calentamiento global; los efectos colaterales del mismo como la acidificación del agua y los cambios de temperatura en la misma; el turismo sin control; entendido este como el que permite bucear sin las más mínimas normas de conservación; mucha gente sin querer, porque no sabe, arranca, quita y pone partes del ecosistema causando un daño directo al mismo.

Aterrizando en Santa Marta, aunque no se pueden tipificar, debido a la falta de estudios serios que permitan hacerlo; se tienen ideas al respecto,  como por ejemplo: la antigua práctica de pesca con dinamita, los agentes contaminantes derivados del embarque de carbón en el puerto, el mal manejo que se le da a las aguas residuales, el fenómeno de la niña y la falta de conciencia de la gente, que aun no entiende la importancia y las dimensiones socioeconómicas de conservar en buen estado el fondo marino.

Un estudio adelantado por Jaime Garzón-Ferreira, Miguel Moreno-Bonilla y Jorge M. Valderrama Vásquez, señala que, en el caso del Parque Tayrona  “la mortandad masiva de acropóridos (corales constructores de arrecifes) solo fue evidente hasta finales de los años ochentas (1988-1990), cuando se registró una pérdida general del 80% en las poblaciones de A. cervicornis y del 60% en las de A. palmata, así como la presencia de parches totalmente muertos de estas dos especies”

Apartes del documento Restauración de arrecife en el mundo – alcances y límites, de la Fundación Calipso, “señalan una pérdida promedio mundial del 25% en cobertura coralina, siendo el Caribe una de las zonas más afectadas” a renglón seguido da una luz de la importancia  del arrecife para las  sociedades que basan su economía en la explotación de este: “El valor económico de los bienes y servicios (pesca, turismo, protección costera, etc.) que proveen estos ecosistemas dentro del inventario global se estima en cerca de 500 millones de dólares anuales”.

¿Qué es el proyecto Guardería de Corales?

Guardería de corales es un proyecto liderado por la Fundación Calipso, La Universidad Jorge Tadeo Lozano, Parques Nacionales Naturales y una serie de voluntarios que han considerado importante el apoyo a esta iniciativa. El objetivo fundamental de este trabajo es expuesto así por el Informe de proyecto Guardería de Coral en la bahía Gairaca: “establecer como estrategia de restauración la cría masiva de fragmentos de coral de diferentes especies en guarderías flotantes para posteriormente ser trasplantados a un arrecife degradado”

La prueba piloto a nivel científico de este plan, proyectado a tener efectos a largo plazo, consistió en “criar 300 fragmentos de tres especies de coral en un tipo de guardería flotante de 5 m2 durante un año. Posteriormente 70 fragmentos fueron trasplantados al arrecife y se han venido probando diferentes modelos de guardería” buscando limitantes y puntos favorables para mejorar el trabajo, así lo explica Nuphar Charuvi, biólogo israelí de la Fundación Calipso y uno de los promotores de esta iniciativa.

En el año 2011 arrancó de lleno esta idea, con la capacitación a “personal del parque, estudiantes y voluntarios, pensando en las necesidades de aumentar el cultivo de coral y, actualmente se evalúa el éxito de otros dos tipos de guardería flotante y la cría de tres especies de coral”.

Uno de los informes emitidos luego de la implementación de este proyecto Santa Marta, asegura que lo largo de estos dos años, “se han capacitado 11 funcionarios del Parque Nacional Natural Tayrona en buceo y algunos de ellos todavía están participando en el mantenimiento de las guarderías. Se ha entrenado un grupo de 15 personas locales (de Taganga, programa ECOBUZOS) en buceo, para que se involucren con el tiempo en aquellas actividades. Se han cedido cursos de jardinero de coral para cuatro estudiantes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, facilitando su participación en las actividades ecológicas”

Explica orgulloso Charuvi, que hoy día los funcionarios del Parque Tayrona, atienden de manera autónoma su guardería, cosa que sin dudas es un avance, que, permite instruir a más voluntarios y seguir como él mismo dice y que ha sido hasta ahora lo más difícil del proceso “cambiando la mentalidad de la sociedad respecto a la importancia del medio ambiente. Concientizando que la responsabilidad no es solo de las grandes empresas, la responsabilidad es de todos.”

Las limitantes o retos a los que se enfrentan  este tipo de proyectos que buscan cambiar de manera significativa su área de influencia, según el estudio Restauración de arrecifes: Metas y consideraciones para su viabilidad en Colombia son: Retos ecológicos: es necesario recopilar información sustancial, todavía desconocida, sobre el trasfondo y los procesos de los arrecifes colombianos; Retos sociales: desarrollar un proyecto de restauración a gran escala y largo plazo, puede impactar sustancialmente la comunidad humana local; Retos de manejo científico: ya que la restauración de arrecifes es un nuevo campo de estudio, sin protocolos universalmente aceptados, las prácticas que se pongan en curso deben ser bien evaluadas y probadas en más que una sola área y Retos financieros: un proyecto a largo plazo y gran escala bien definido, debería estar en la capacidad de reducir los costos constantes tanto como sea posible. Adicionalmente, debería establecerse un presupuesto preciso y un crecimiento anual.

“Durante el proyecto, se han dado cuatro casos en que no hubo salida de campo o faltaba personal para el mantenimiento; en las cuatro ocasiones, se ha registrado una inmensa mortalidad de corales en la guardería, de hasta 50% en uno de los casos”, así lo referencia el documento Informe de proyecto Guardería de Coral en la bahía Gairaca, a renglón seguido dice “el Centro de buceo Calipso, ha involucrado todo su personal en estas actividades; mejoró su manejo de cursos de buceo en todos los niveles de certificación, además de diseñar el curso de “jardinero de coral”, y se ha dedicado a seguir mejorando sus actividades para que sean más amigables con el medio ambiente marino.”

Las primeras guarderías atendidas por los “jardineros” de Parques Nacionales, han sido un éxito total, se pasó de una población 300 corales pequeños a tener hoy en día 2500, cosa que para el biólogo Nuphar “no es nada significativo a nivel de restauración, ya que el problema es bastante serio y tratar de trasplantar lo que se tiene, no causa ningún impacto”. Sigue diciendo “en otros lugares del mundo, este tipo de iniciativas, mueven mucho dinero y manejan guarderías con cientos de miles de corales” 

“El problema es grave y lo sigue siendo, pretender cambiar la situación de un arrecife explotado y degradado en un año, es imposible” Agrega Charuvi, no obstante, que se haya aumentado la cifra de corales y que estén creciendo a buen ritmo, es un aliciente para seguir trabajando, además a nivel científico quiere decir que el sector de Gairaca, es un lugar propicio para el crecimiento de más colonias en aras de agrandar las guarderías.

Para el 2013 el proyecto arrancó una nueva etapa con cinco nuevas guarderías, que estarán a cargo del mismo número de escuelas de buceo ubicadas en Taganga, que se adhirieron al proyecto. Según Nuphar Charuvi esta nueva fase permitirá identificar factores particulares en las zonas, es decir, medir los niveles de contaminación, salinidad del agua, factores de riesgo para los corales y niveles de crecimiento de los mismos. A pesar de la poca ayuda institucional y estatal, el proyecto sigue adelante.

“Estas dos fases no hemos podido saber a ciencia cierta cuánto se ha invertido, todos los científicos y voluntarios han donado su tiempo, las escuelas de buceo han facilitado el transporte y los equipos. Hemos trabajado sin pensar en los costos, tenemos ganas de hacerlo y eso es lo importante”, concluye el biólogo.

Enlace página Fundación Calipso para mayor información y contactos directos.

http://www.fundacioncalipso.org/

martes, 28 de enero de 2014

Entrevista Carlos Andres Castañeda Orjuela, director Observatorio Nacional de Salud


Carlos Andrés  Castañeda  Orjuela, director  Observatorio Nacional de  Salud, presenta los resultados y  recomendaciones basadas en el acercamiento a la salud pública en Colombia.

En este primer estudio,  el observatorio hizo una descripción de escenarios, con la información disponible en los archivos de entidades públicas y centros investigativos privados dedicados al tema salud. De igual forma,  estimó la frecuencia en el uso de estos servicios a partir de datos contenidos en la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2010 y consultas en el cubo del Registro Individual de Prestación de Servicios de Salud, adscrita al Sistema Integral de Información de la Protección Social.
Es importante destacar, que aquí, se incluyeron las tasas de incidencia para enfermedades agudas y prevalencias para enfermedades crónicas, esto, basado en  la información de los casos mortales reportados al DANE en 2010, se estimaron tasas crudas de mortalidad por toda causa y tasas de mortalidad ajustadas por edad.
El objetivo de este detallado informe, que incluye el análisis diferencial por subgrupos poblacionales, era  la identificación de desigualdades en salud. Además, busca aportar evidencias para la toma de decisiones y la implementación de políticas públicas.
Todos los temas abordados en la investigación, cobran importancia teniendo en cuenta la forma cómo puede y debe influenciar  en las decisiones y políticas de fondo, que el Estado eventualmente implementará en pro de mejorar éste, uno de los Sistemas más criticados, polémicos  y que más descontento genera en el país.


https://www.youtube.com/watch?v=qAwJLkDVSwc

lunes, 16 de diciembre de 2013

Mi generación perdida y yo

Este soy yo, aun que parezca una foto de reseña judicial, la tomamos para el periódico de mi universidad: Sergio Arboleda, Santa Marta

De donde yo soy, San Luis Beltrán, corregimiento de Tenerife en el Magdalena, uno de esos tantos pueblos de gente pujante y trabajadora; que se halla perdido a la margen derecha (también los hay a la izquierda) del río Grande de la Magdalena y el monte, llegar a la universidad es un lujo que pocos de mi generación se han dado. No porque para ellos la educación sea una perdedera de tiempo ni mucho menos, es solo que la vida los llevó por otros caminos y el devenir de los días, los hicieron escoger otros oficios.

De donde soy y los de mi generación, los que crecimos viendo los partidos del Parma de Asprilla y el Bari del ‘Niche’ Guerrero; los que nos enamoramos del ciclismo viendo al trágicamente fallecido Marco Pantani mostrar de qué estaba hecho, en el Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España; esa generación hoy perdida en el río y la ciénaga del Cacique Sura, se levantó imitando las travesuras del Tom Sawyer y moviendo la antena para sintonizar bien Caballeros del Zodiaco, lamenta cada diciembre haber seguido el oficio de su abuelo, papá, tío y hermano mayor: pescador.

De donde soy y ésta, mi generación, esos que hoy tienen al igual que yo 26 años y estuvimos mucho tiempo en la guardería de Betza, casi no me recuerda. Muchos de esos primeros amigos de infancia y travesuras, pasan por mi lado como si yo fuese un desconocido, sin saber o más bien, sin imaginar que yo soy uno más, soy igual a ellos y cuando regreso a mi pueblo, quisiera reunirme con todos, recordar aquellos momentos, que espero nunca olvidar, no importa donde me lleve el trabajo, el viento y la marea.
Esos, los de mi generación, piensan muchas cosas de mí, pero nunca me las dicen. Tal vez por mi condición de universitario, se autoflagelan y pasan por mi lado apenados. Esos, que cada diciembre me hacen sentir avergonzado, porque soy el único que rompió la tradición y nunca ha pasado una noche entera pescando a la luz de la luna, la brisa fría y a merced de los mosquitos ganándose la vida. Esos, nunca entenderán cuán decepcionado estoy de mí mismo por nunca haber aprendido a pescar.

De donde soy, y los de mi generación, podría decir sin equivocarme y apostar sin temor a perder, no saben el significado de una tesis meritoria ni el trabajo previo y las noches de desvelo (y peleas conceptuales con el compañero y tutor) que uno debe pasar para lograr ese reconocimiento, pero, lo que más me duele, es que no saben ni se imaginan que muchas cosas hechas por mí hasta hoy, han sido para mostrarles a ellos el camino por donde deben transitar sus hijos.

Los de mi generación, esos que ya me olvidaron y me miran como un extraño, tal vez no sepan lo que por mi mente pasa cada vez que veo fotos del pueblo y en el fondo diviso una cara conocida, que a pesar de las secuelas del sol y el rigor del trabajo, reconozco y me lleva a momentos de aquella infancia feliz, donde corríamos descalzos por la arena blanca y caliente de la plaza, esa misma que un día cualquiera antes de yo nacer, el río dejó sin iglesia, sin colegio, sin nada.


A pesar del tiempo y el espacio que nos separa, yo sigo siendo parte de esa generación perdida, que un día cualquiera decidió en masa abortar la idea de estudiar y dedicarse a tener hijos y pescar. Solo espero que algún día, muy a pesar de que ellos me consideran superior o inferior, me vuelvan a admitir en ese grupo de jóvenes (ya no tan jóvenes y tampoco inmaduros) a los que en nuestro primer día oficial en un colegio público, nos echaron a todos por insoportables.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Mototaxismo en Santa Marta, un problema atado a muchos intereses

Por: José David Pacheco Martínez

En la siguiente entrevista con Simplemente Pacheco, el Sociólogo y candidato a Doctor en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas Edimer Latorre Iglesias, hace una análisis sobre la problemática del mototaxismo en Santa Marta, cómo y por qué se originó este fenómeno, que se ha multiplicado de una manera incontrolable, ya que, pasó de 1000 personas a más de 3000 en menos de 5 años, algunos de los intereses que se mueven detrás de este negocio, que según él se está robando a una juventud que ha perdido el interés por el estudio y, plantea algunas soluciones, que han sido efectivas en otras ciudades del país. Para Latorre, el principal problema y el factor que ha hecho que se desarrollen y hasta cierto punto se crean con poder, está relacionado con la falta de un sistema de transporte público decente y con rutas que cubran todo el perímetro urbano de una ciudad que crece sin control. 


domingo, 17 de noviembre de 2013

LAS FIESTAS PATRONALES

San Luis Beltrán, Santo Patrono de mi pueblo.

Cuento

José David Pacheco Martínez

Las fiestas del Santo Patrono siempre han tenido para mí un significado especial. Independiente de que sea devoto de él o no, toda mi vida he estado obligado a participar en ellas y debo reconocer, que disfruto mucho de esos días alejados del ruido, el humo, los carros y la gente extraña. Son los días en los que vuelvo a encontrarme con mi verdadera esencia, con lo que en realidad soy, son los días en los que estoy con mi verdadera gente.

Hoy vuelvo después de muchos años. Pienso en todas esas cosas que de niño viví y espero que la magia de aquel entonces atrape a mi hijo como me atrapó a mí. El bus sigue avanzando por la carretera asfaltada alejándose de la ciudad, dejando atrás el bullicio, los semáforos, la gente misma y hasta la vida sedentaria a la que uno se acostumbra en la urbe. Lo único que no queda atrás es el calor, esa sensación está presente metro a metro en el camino que nos lleva a San Luis.

La conexión con San Luis, mi pueblo natal nunca se ha perdido. Soy uno más, así lo siento. Así me lo han hecho sentir cada año de mi vida en octubre para las fiestas patronales. Lo dejé hace mucho no por voluntad propia, la educación ha sido siempre la preocupación de mi mamá, por eso la idea de estudiar fuera, de conocer otras cosas, otra gente, de vivir otra realidad. De niño nunca quería regresar, me fascinaba correr descalzo por la arena caliente y blanca de la calle principal. Me gustaba ir al río, me gustaba cazar pájaros, me gustaba cortar leña y hasta harrear agua del río hasta la casa.

De niño tampoco entendía por qué dejar todo botado durante una semana, no quería dejar de ver Cartoon Network ni tener que soportar cinco horas sentado en un bus. No entendía el por qué de la ropa nueva, no entendía el por qué de las velas en la iglesia, no entendía el por qué de la procesión, no entendía por qué los hombres se peleaban por cargar la imagen del Santo, no entendía muchas cosas en mi mente de niño.

Mi hijo se llama Máximo, tiene dos años y es la primera vez que va a San Luis. El sábado lo presentaré al Santo Patrono en la misa, pidiendo para él larga vida y salud. El trayecto empieza a desesperarlo y el calor no ayuda mucho a que concilie el sueño: Llora, patalea, se queda tranquilo, juega, vuelve y llora. Lo entiendo, no es fácil estar encerrado durante cinco horas, más si eres un niño y tienes las energías suficientes y las ganas de estar de aquí para allá y de allá para acá. En este momento, siente lo que yo sentía a su edad cuando viajaba con mi mamá.

Cuando era niño, no entendía el por qué de muchas cosas. Cuando fui creciendo, solo me alegraba por no tener que ir a misa todos los días, me alegraba de no tener que levantarme a las cinco de la mañana para estar temprano en el salón de catequesis. Me alegraba poder ver a mi abuelo, poder jugar con su cabellos blancos, que me pusiera su sombrero vueltiao, que me llevara a ordeñar, poder tomarme la espuma caliente, sobre todo, me alegraba poder hacer lo que nunca hacía en la ciudad. Cuando crecí entendí el por qué de la obligación de volver cada año.

Máximo aun no entiende, no sabe para dónde va ni tampoco por qué. Estoy seguro que si pudiera hablar con fluidez, me reclamaría por mantenerlo aquí en estas condiciones. Me pediría una explicación seria sobre la razón del esfuerzo sobrehumano que implica el viaje. Si lo hiciera, no tendría cómo explicarle, definitivamente es algo que entenderá con el tiempo, supongo que solo el tiempo dará las razones y le explicará el por qué de los viajes.

Antes si el viaje salía bien, llegábamos con mi mamá, siempre en la tarde. Me quitaba los zapatos y salía calle arriba en busca de mi primo Rafael. Se me olvidaba todo. El olor a naturaleza que se respira en mi pueblo me impedía recordar todas esas cosas que había dejado atrás en la mañana y que siempre me ocasionaban problemas con mi mamá. Cuando cruzaba la esquina allí estaba él, en la puerta de madera de su casa de barro con una enorme sonrisa y con la mejor ropa que podía tener, para que la tía lo viera bien presentado decía su mamá. En cuanto a mí, me importaba de poco a nada tener los pies zungos y los pantaloncitos de pana llenos de barro.

La carretera negra ha terminado, se acabó el asfalto y puedo ver que todo sigue igual. El único avance de esta zona, solo está en los discursos de los políticos, en esa retahíla de mentiras con que engañan a la gente y se engañan ellos mismos. Donde se justifican unos a otros su razón de ser. Todo sigue igual, como suspendido en el tiempo, como en una burbuja, como ajeno a lo que pasa más allá, como distante del mundo real, como ensimismado y reacio al cambio. Ahora el calor se mezcla con el polvo, en este punto sigo viendo las mismas cercas de alambre de púas, las mismas casas de barro, los mismos hombres harreando las vacas y por entre los espacios de los árboles hacia el río, los mismos pescadores tirando atarraya y recogiendo los trasmallos. Las tardes en este lugar siempre están llenas de gritos, vacas, chivos y hombres a caballo, igual que hace 10, 20 ó 50 años.

De la gente que antes me miraba, me abrazaba, «cuánto has crecido», «te pareces a tu tío», «dónde está tu mamá», «¿cuándo llegaste?», «¿cuándo te vas?», me decían aquí, me decían allá, muchos han muerto y otros están tan viejos que tal vez ya no me reconozcan. Recuerdo que con Rafael corríamos de un lado a otro sin control: íbamos al río, íbamos a la gallera, caminábamos hasta la ciénaga, nos metíamos en el corral del «cachaco» González, le tirábamos piedras a las vacas, la noche nos sorprendía con unas energías enormes que teníamos que guardar para el día siguiente. Mi primo Rafael se iba a regañadientes, pero me prometía llegar temprano para ir con papá a ordeñar. Ya mi primo nunca más me esperará en la puerta vestido de gala, ahora es un hombre y tiene responsabilidades para con su familia, ni siquiera sé si pueda verlo esta semana, me han dicho que está pescando y que regresará tal vez el lunes o martes.

Máximo se despertó a las cuatro de la mañana. Casi que a tientas y alumbrando el camino con un foco de mano, mi abuelo nos llevaba hasta el puerto donde está su canoa. Mi hijo nunca ha estado tan cerca de tantas cosas. Su mamá se ha encargado de dejarlo bien cubierto, cuidándolo del sol, los mosquitos, las avispas. Se ha quitado todo, me mira como pidiendo explicación, como esperando una señal de aprobación. Sublime momento, me parece estar viéndome en él. Antes no entendía el por qué de tantos cuidados para conmigo, si yo era como todos los del pueblo y ellos eran como yo.

El sol lo sorprendió tomando espuma de leche caliente y sacándole las garrapatas a un perro pequeño que hay en la finca de mi abuelo. Luego correteó las gallinas, los pavos, los chivos, podía ver en su cara la felicidad, el placer de hacer algo nuevo y hasta hoy extraño. Lo llevé conmigo, recogimos maíz, arrancamos yuca, buscamos patillas y cortamos leña mientras mi abuelo tomaba café.

La finca de mi abuelo son dos islotes enormes que se levantan en una de las ensenadas de la ciénaga de Sura. Desde la parte más alta, donde está el racho de palma y barro a especie de garita, se ve toda la laguna. Su agua es verde y tranquila. También se ve el tanque elevado que hace las veces de acueducto del pueblo y hasta los carros que pasan por la carretera angosta y pedregosa que lleva hasta la cabecera municipal. Tiramos piedras al agua, gritamos y gritamos y nos maravillamos con el eco que se propaga por todos los rincones de la pequeña ciénaga. Volví a ser aquel niño que se fue un día, dejando todo esto atrás, buscando un mejor futuro.

Los días avanzan lento, tan lento como el progreso, y los actos que anuncia la cartulina que está en la puerta del billar también avanzan lento. En la mañana del jueves los atarrayeros han hecho lo suyo. Se han burlado de algunos y se han sorprendido con otros, pero al final desde que tengo uso de razón, Julio Mendoza se ha llevado siempre el primer puesto. También se ha cumplido la carrera de canoas, para la prueba, el pueblo entero se aglomera en torno a la muralla, que protege a la población de las aguas turbias del caudaloso afluente que lo inunda casi que por completo el mes de diciembre. Una gran caravana de canoas sube hasta el llamado Cerro de Los Cocos, que otrora era el punto más alto del pueblo, y que por efectos de la erosión del agua es hoy día sólo un pequeño barranco donde los niños se lazan de cabeza al agua. De ahí los intrépidos competidores, emprenden una lucha contra la corriente a canalete limpio buscando llegar a la meta.

La carrera de encostalados, luego la carrera de gatos, luego la carrea de bicicletas y luego a esconderse de la gigantona. La gigantona es una muñeca enorme que recorre las calles «buscando niños groseros». Los viernes a las doce del medio día, por las calles polvorientas y angostas de mi pueblo, no se ve ningún niño. Se oyen los ladridos de los perros y uno que otro llorando al verla pasar por la puerta de su casa. Que haya miedo es la gracia, que los niños teman a la gigantona es su razón de ser. Por eso sale el viernes, para el sábado ir a la iglesia a consagrase y recibir la bendición del cura. Por eso nadie dice que es un muñeco y que Cayetano Villamizar es el que va debajo de él. Yo le temí y ahora Máximo también le teme. Me mira con cara de extrañeza, busca en mí protección y también una respuesta, pero no la tengo, no sé qué decirle y sé que no podrá entender el simbolismo de las cosas a su edad.

Detrás de la gigantona viene la «papayera», siempre han dicho que fiestas patronales sin papayera, no son fiestas patronales. Ya Máximo está más tranquilo e imita al tipo que toca el redoblante, mueve velozmente sus brazitos como tratando de sacar sonido en el vacío. Lo extraño de estas fiestas, es que no ha habido peleas. Las peleas son parte importante de la cultura de mi pueblo, aquí las diferencias se arreglan a las trompadas.

Los actos siguen avanzando en la plaza, los grupos de teatro y las danzas han hecho sus números. Estamos aquí a la espera del cura, en algún momento el monaguillo sonará la campana y el pueblo entero se rendirá a los pies del Santo Patrono. La iglesia deja ver los estragos del río, las paredes lucen percudidas, aun conservan ese color marrón característico del agua revuelta del Magdalena. Asumo que la gente se aburrió de pintar en octubre, para que se manche en diciembre. Tal vez ha sido una decisión acertada, tal vez no, pero ya nunca más volverán a pintar la iglesia.

El tercer sábado de octubre, es el único día del año que esta pequeña iglesia se llena de gente. El cura es un tipo bajito, más bien amarillo, con gafas y una voz ronca que parece salida de una película de terror. Su sotana es de un morado pálido por el uso y el monaguillo, parece que lo único que le gusta de la misa, es la hora de las limosnas, se muestra activo y sonriente. El resto de la misa estuvo más atento a mirar por la ventana que a prestar atención al sermón.

Ya estamos en la fila, la ceremonia es sencilla, nos arrodillamos y el cura le hace la señal de la cruz en la frente diciendo: Máximo, que el santo patrono San Luis Beltrán te de salud y larga vida. Ahora empieza la pelea, es el momento donde los hombres del pueblo luchan por el privilegio de cargar al santo en sus hombros. Pasa todos los años y la solución siempre es la misma: el cura llama a los más alejados de la discusión. No aprenden, pienso para mis adentros, pero cargar al santo es un privilegio que solo unos pocos tienen y que en términos generales, significa mucho.

La caravana recorrerá las tres calles del pueblo. Delante irá el santo, detrás el cura con un megáfono hablando de esto, hablando de aquello y balbuceando algunas oraciones en latín y detrás la gente: ancianos, adultos, jóvenes y niños. Entrada la noche, el santo llegará de nuevo a la iglesia, que se iluminará de velas y se dará inicio a la fiesta: sonará la música, se beberá Ron Caña y se bailará de forma convencional, hasta que Ariel Padilla levante su lánguida humanidad de dos metros 20, baje los tacos del transformador y deje al pueblo entero en tinieblas.

Las luz amarillenta de la luna llena ilumina la plaza, la gente se aglomera mientas a lo lejos se escucha el tenue sonido de una flauta de millo que avanza lentamente en busca de la multitud. El grito entusiasta de un bailador emocionado no haya respuesta dentro del grupo y se pierde, se va con la corriente de aguas turbias del río Magdalena. Pedro Cuevas sigue avanzando con su flauta, montado en una carretilla que sus dos hijos menores hacen andar a un paso cansino. De seguro ellos también tocarán la flauta en las fiestas venideras, en los pueblos las profesiones se heredan, de cierto modo estás obligado a mantener la tradición, estás obligado a ser lo que fue tu papá, tu abuelo y tu bisabuelo.

Cuando el viejo llega en su carretilla, la gente le hace reverencias, le muestra cariño y a la vez respeto, prenden las velas, arranca la música y arranca también el baile. Los círculos se agrandan, se funden en uno solo y poco a poco el hombre de la flauta va quedando en medio. La primera tanda en la plaza, se acaba cuando se acaban las velas. El viejo para, hasta que la única luz que haya sea la de la luna. Se levanta la arena, el enamorado aprovecha y galantea a su dama y así no lo quieras, de un momento a otro, atraído como por un mágico encanto estás bailando alrededor de la flauta.

De una mochila de fique, uno de sus hijos le sacará una botella de ron y la música no iniciará hasta que este considere que es necesario. La gente mientras tanto, se va ubicando como en la tarde, a manera de procesión. Cuando el viejo vuelve a tocar la flauta, sus hijos hacen andar la carretilla y la gente tras él enciende las velas, la caravana por la calle central con las velas arriba parece un río de fuego, los viejos que ya no bailan, los niños y las mujeres embarazadas, se conforman con ver el espectáculo por la ventana. Cada sábado de las patronales, la rutina es la misma.

Llegarán hasta el campo de fútbol, allí hay más tierra que en la plaza y el polvo se levanta a medida que aumenta el ritmo del baile. La música sonará hasta el alba, con los primeros rayos del sol se acaba el espectáculo, se acaban las velas, se acaba el ron y se acaban las patronales. El otro año, el segundo domingo de octubre, Fernando Meléndez saldrá con su vaca loca llena de pólvora dando inicio a las festividades, el otro año el segundo domingo de octubre estaremos nuevamente aquí. El otro año, el segundo domingo de octubre, sé que Máximo podrá recordar lo que fue este año y estará contento de poder ver y hacer lo que hizo esta semana.

Mi mamá mantuvo viva mi conexión con mi gente, con mi tierra, con mi cultura, con el río y con mi santo patrono. Yo haré lo mismo, Máximo, sus hijos y los hijos de sus hijos, vendrán a las Fiestas Patronales, cada año de su vida hasta el fin de los tiempos.